México y el juego del siglo XXI
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México regula los juegos del siglo XXI con una ley de 1947
La transformación digital ha cambiado prácticamente todos los sectores económicos. El comercio, la banca, el transporte, el entretenimiento e incluso los servicios gubernamentales operan hoy bajo esquemas tecnológicos que hace apenas dos décadas parecían impensables. Sin embargo, existe un sector cuya regulación continúa descansando sobre una legislación concebida en una realidad completamente distinta: la industria de los juegos y sorteos.
La Ley Federal de Juegos y Sorteos vigente en México fue publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947. Su origen responde a un contexto en el que no existían internet, teléfonos inteligentes, plataformas digitales ni sistemas de apuestas en línea. En aquel momento, el legislador pensaba principalmente en sorteos presenciales, carreras, ferias, establecimientos físicos y juegos con apuestas desarrollados en espacios determinados.
Más de siete décadas después, la realidad es radicalmente distinta.
Actualmente, millones de usuarios pueden acceder desde un teléfono móvil a plataformas de apuestas deportivas, casinos en línea, juegos interactivos, transmisiones en vivo y sistemas de pago instantáneo. El crecimiento de estas tecnologías ha transformado profundamente la forma en que se desarrolla la actividad, ampliando su alcance, velocidad y volumen de operaciones.
A pesar de ello, la ley que constituye la base del sistema regulatorio mexicano mantiene una estructura prácticamente intacta desde mediados del siglo pasado. La propia legislación continúa estableciendo que corresponde al Ejecutivo Federal, por conducto de la Secretaría de Gobernación, la autorización, control y vigilancia de los juegos con apuestas y sorteos, así como el otorgamiento de permisos para su operación. Sin embargo, no contiene disposiciones específicas para fenómenos modernos como las aplicaciones móviles, la verificación biométrica de usuarios, la protección de datos digitales o las apuestas realizadas en tiempo real mediante plataformas tecnológicas.
El reglamento avanzó más rápido que la ley
La evolución normativa más relevante ocurrió con la publicación del Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos en 2004, siendo su ultima reforma en noviembre de 2023.
A través de este instrumento se incorporaron conceptos relacionados con sistemas remotos, centros de apuestas, medios electrónicos y plataformas tecnológicas que permitieron adaptar parcialmente el marco regulatorio a la nueva realidad digital.
No obstante, diversos especialistas han señalado que el reglamento terminó desarrollando aspectos que la ley original nunca previó expresamente. Esto ha generado un debate jurídico constante respecto a los límites regulatorios, pues tradicionalmente los reglamentos deben desarrollar la ley, no sustituirla ni ampliarla sustancialmente.
En la práctica, las plataformas digitales operan mediante permisos emitidos por la Secretaría de Gobernación y bajo un esquema administrativo que ha permitido el funcionamiento del sector. Sin embargo, muchos de los desafíos actuales carecen de un tratamiento legislativo específico.
Una industria que ya es digital
La discusión sobre una eventual reforma no obedece únicamente a razones tecnológicas.
El mercado de apuestas y juegos en línea ha registrado un crecimiento acelerado impulsado por la expansión del acceso a internet, el uso masivo de teléfonos inteligentes y la digitalización de los medios de pago. Diversos estudios estiman que el mercado mexicano continuará creciendo de manera importante durante los próximos años y que la mayor parte de la actividad se desarrolla ya a través de plataformas digitales.
Esta nueva realidad genera oportunidades económicas significativas, incluyendo generación de empleos, inversiones, desarrollo tecnológico y recaudación fiscal. Pero también plantea riesgos que requieren mecanismos modernos de supervisión.
Entre ellos destacan:
• Verificación efectiva de la mayoría de edad;
• Prevención del lavado de dinero;
• Protección de datos personales;
• Control de publicidad dirigida a grupos vulnerables;
• Transparencia de probabilidades y condiciones de juego;
• Mecanismos de juego responsable;
• Prevención de la ludopatía digital;
• Supervisión de operaciones en tiempo real;
• Regulación de nuevos medios de pago y activos digitales.
Muchos de estos temas simplemente no existían cuando se redactó la legislación vigente.
La experiencia internacional
La tendencia internacional ha sido actualizar los marcos regulatorios para incorporar herramientas tecnológicas de supervisión y protección al usuario.
Diversas jurisdicciones han implementado sistemas de identificación digital robusta, monitoreo automatizado de operaciones sospechosas, límites de depósito, programas de autoexclusión y mecanismos especializados para detectar conductas de riesgo.
El objetivo no es promover el juego, sino reconocer una actividad económica existente y establecer reglas claras que permitan proteger a los consumidores, fortalecer la supervisión estatal y brindar certeza jurídica a los operadores que cumplen con la ley.
El verdadero debate
La discusión sobre la actualización de la Ley Federal de Juegos y Sorteos suele presentarse como un debate sobre apuestas. En realidad, se trata de un debate sobre gobernanza digital.
La pregunta no es si las apuestas en línea existen o seguirán creciendo. La evidencia demuestra que ya forman parte del ecosistema digital contemporáneo.
La verdadera cuestión es si México continuará regulando una industria profundamente transformada por la tecnología mediante una legislación concebida en 1947 o si avanzará hacia un marco jurídico moderno capaz de responder a los desafíos de la economía digital, la protección de los usuarios y la supervisión eficiente de una actividad que hoy opera a escala global.
Setenta y ocho años después de su publicación, la Ley Federal de Juegos y Sorteos sigue siendo la base del sistema regulatorio mexicano. La pregunta es cuánto tiempo más podrá seguir respondiendo a una realidad para la que nunca fue diseñada.